Posted on 27 Marzo 2010 by P. LLoret
Instalado en un lugar de privilegio, liberado de la exigencia de luchar por el título liguero, el Valencia ha alcanzado el nivel reservado para los más selectos, aquellos que pueden permitirse el lujo de vivir sin agobios siempre que sepan administrar adecuadamente sus rentas. No es tárea sencilla. Se ha de mantener el tono competitivo sin grandes alardes aunque no se puede bajar los brazos, pero con la inercia adquirida en las últimas jornadas le basta para acabar en una más que digna tercera plaza y, de paso, centrar todas sus energías en el frente europeo. El Valencia ha aprovechado las ventajas de calendario y le ha exprimido todo el jugo. De aquí a final de temporada ha de mostrarse medianamente regular en casa y cumplir con el guión lógico. Si no entra en barrena, nadie le puede arrebatar su clasificación directa para la próxima edición de la Liga de Campeones. Depende sólo de sí mismo. Ésa es su gran ventaja, puede regular esfuerzos. En definitiva, el club de Mestalla domina la situación, tiene todas las cartas ganadoras en su mano.
Como un mariscal ha vuelto Baraja para ejercer su docto magisterio en el centro del campo. Junto a Banega, la doble Ba, han sabido conducir a buen puerto sendos compromisos en casa de los que en ocasiones se le han atragantado a la escuadra de Emery. Además, la portería propia se ha mantenido a cero, todo un síntoma. Baraja no seguirá la próxima campaña, pero al menos, dejará una imagen de plenitud que nada tiene que ver con la de hace unos meses cuando era carne de banquillo. Una salida digna para uno de los grandes.
La Romareda es un campo talismán para el valencianismo. Allí debutaron algunos ilustres de la tierra como Saura o Albelda. Salvo aquella semifinal copera perdida en el 93 que desató una enorme revuelta contra Tuzón mientras Hiddink pedía el fichaje de Romario y Paco Roig junto sus aliados arengaban a la masa, se han producido más alegrías que decepciones. En la última decada no se ha cosechado ninguna derrota a orillas del Ebro. Aquellos goles de Rufete y Angulo durante el trienio de Benítez se asocian al feliz recuerdo de las ligas ganadas a pulso ante el imperio galáctico y a grandes pergrinaciones de aficionados.Los maños andan ahora con el agua al cuello aunque han reaccionado con brío en la segunda vuelta. El Valencia ya piensa en el duelo continental del jueves santo y encima hoy no está Villa, cuyo primer gol como valencianista se produjo en la portería talismán del feudo zaragocista. Según la toma de las cámaras, la de la derecha. “ El Guaje” será el gran ausente ante su ex –equipo. Mejor que descanse y se reserve para recibir al Atlético.
Posted on 24 Marzo 2010 by P. LLoret
Según uno de los aforismos clásicos del fútbol español, vencer en casa dos partidos consecutivos en una misma semana entraña gran dificultad. Se supone que la exigencia todavía es mayor si el plazo se acorta a la mitad. La alteración del ritmo normal del calendario lleva al Valencia a jugar en Mestalla tan sólo tres días después de su meritorio triunfo del domingo ante el Almería. Su oponente de esta noche presenta cierta similitud con el último rival además de por la proximidad geográfica. Clasificados en la zona indefinida de la tabla, aspiran a no complicarse la existencia y a dar algún zarpazo que les catapulte al estrellato. El Málaga estuvo a un paso de armarla en el Camp Nou y una semana después sufría un duro revés en casa ante el colista. Así de sorprendentes e imprevistos son estos equipos. El Valencia de la segunda vuelta se muestra más resolutivo como local que como visitante. Las tornas han cambiado. Algo parecido ya sucedió la pasada temporada. Después del intercambio de golpes de Bremen sorprendió agradablemente la estabilidad y el buen funcionamiento del once valencianista en su retorno al torneo liguero. Un indicio de esa firmeza se reflejó en el marcador. La portería imbatida y no sólo por las excelentes intervenciones de César. El Valencia supo jugar el partido que más le interesaba y marcó las pautas del juego. Una vez más hay que lamentar las numerosas ocasiones desaprovechadas para obtener una ventaja más contundente. Existen soluciones a los problemas si se saben buscar. Unai Emery acertó de pleno y encontró en su castigada plantilla y en el filial los remedios adecuados para superar los numerosos contratiempos que le impedían alinear un equipo reconocible. El técnico superó la prueba y el equipo no acusó las bajas ni tampoco el desgaste brutal padecido en Bremen. No conviene quejarse ni protestar a los árbitros. No sirve de nada. Tan sólo genera importencia. Por fin, después de cuatro jornadas seguidas con expulsiones, el Valencia terminó el partido con once futbolistas. El Valencia suele renacer en primavera. Se recuerdan grandes actuaciones en los meses finales de la temporada tanto en la liga como en Europa con un equipo suelto, fluido y desinhibido. Veremos si este año se repite la tradición. El triunfo del domingo rearma moralmente y , lo que es más importante, consolida el ansiado tercer puesto, es decir, el primero de la otra liga.
Posted on 21 Marzo 2010 by P. LLoret
Demasiadas emociones juntas. Se acumulan las sensaciones vertiginosas. El Valencia de la etapa Emey se nos reveló en Bremen dentro de su más pura esencia: caótico, desordenado, vertiginoso, ofensivo y un sinfín de calificativos que describen a un equipo obsesionado por marcar y descuidado en defensa. En Alemania, país tan poco propicio para los valencianistas, se escribió una página para la posteridad con final feliz. Una noche inolvidable en un duelo de rompe y rasga. Por momentos se rozaba la gloria absoluta de un triunfo inapelable y a continuación se temía por una derrota que hubiera desatado una tormenta imprevisible. No se consumó la tragedia por bien poco y el Valencia aguantó cómo pudo sobre el alambre hasta lograr la clasificación, eso sí, desnortado y renqueante. La épica del desenlace final no puede ocultar el tremendo sufrimiento experimentado.
SIN TREGUA El calendario no entiende de treguas y exige al máximo, ahora toca cambio de registro, vuelve la liga. En tres días el Valencia se mide en Mestalla ante sendos rivales andaluces con el propósito de fortificarse en la tercera plaza y aprovechar el hundimiento anímico del Sevilla tras su derrota europea. Es el momento adecuado de establecer diferencias aunque no será sencillo. El Almería se presenta como un equipo afinado por Lillo que no conoce la derrota desde su aterrizaje en el banquillo. Su fútbol merece un reconocimiento, se despliega con soltura y no renuncia jamás a la victoria. Juega sin complejos y no se deja intimidar por la entidad del oponente. Le pueden preguntar al Barça o al Villarreal.
EN CUADRO Además de los riesgos que entraña el club almeriense, compromiso en apariencia sin cartel pero de dificultad real máxima, el Valencia deberá restañar sus numerosas heridas y recomponerse sobre los restos del naufragio que es la imagen que ofrece ahora mismo su diezmada plantilla. Entre lesiones y tarjetas, Unai Emery dispone de un hospital de campaña más que de un vestuario. Es la hora de médicos, fisios, recuperadores y del arte de los entrenadores para sobreponerse a tanta desgracia.
FANTASMAS DEL PASADO Primero, Quique S.Flores, y luego Benítez, salir vivo de Bremen no podía salir gratis: había sorpresa envenenada. El camino hasta la final de Hamburgo es como el túnel del tiempo. El reencuentro con un pasado reciente que agita conciencias y trae todo tipo de recuerdos. Vienen curvas peligrosas.
Posted on 14 Marzo 2010 by P. LLoret
Desde que Luis Aragonés se jugó la carta ganadora de cargarse a Romario para desesperación de Paco Roig en vísperas de recbir al todopoderoso Bayern de Munich, y además retó al presidente de entonces a apostarse una elevada cantidad de dinero, seguro como estaba el técnico de la victoria de su equipo ante el conjunto bávaro, los equipos alemanes sólo traen que malos recuerdos y numerosas consecuencias desagradables. Con excepción de aquella escalera de colores que se sacó de la manga el “sabio de Hortaleza”, 3-0 al Bayern campeón vigente de la UEFA en el 96 con doble penalty y tirabuzón de Engonga incluido, todos los demás emparejamientos se le han atragantado al Valencia cada vez que se ha medido a rivales teutones. La confirmación de la existencia del mito alemán la tuvimos en el duelo frente el Werder Bremen que deja muy tocado al equipo de Unai a un paso de la eliminación y con demasiadas bajas colaterales, frustrado con el marcador y tocado por la varita de la desgracia y de un nuevo árbitro incompetente.
La lesión de Villa evoca otro capítulo de la historia negra del Valencia en sus visitas a Alemania cuando Kempes hubo de soportar un marcaje tremendo en Jena ante el Carl Zeiss de la antigua RDA mientras el árbitro silbaba un “blues” y miraba hacia otro lado. En aquellos años los colegiados europeos que visitaban Mestalla eran agasajados y colmados de todo tipo de atenciones desde que se levantaban hasta que se acostaban, a veces ambos extremos coincidían en el tiempo. Luego, se veían penaltys misteriosos como el del jueves, sólo que esta vez eran a favor, como uno del rumano Igna ante el Manchester Utd que fue celebrado posteriormente en una céntrica sala de fiestas de la ciudad con Jesús Barrachina de maestro de ceremonias. También Miró Pastor, en sus tiempos delegado de campo, podría referir ciertas andanzas arbitrales. Dicen que el inglés Atkinson estuvo el otro día en la “mascletá”. No le debio gustar el espectáculo. Antes los colegiados no llevaban una cohorte de ayudantes tan numerosa, y preferían otras compañías a la conclusión de los partidos. Ahora la “gracieta” de Platini ha contribuido a enredar todavía más el patio.
Del partido de esta tarde en el Camp Nou no se espera nada bueno. Yo, al menos, firmo el empate. Me temo que los recientes varapalos sufridos en el terreno “blaugrana” pueden repetirse este año por tercera edición consecutiva. No hace mucho cuando el Valencia asomaba por el túnel de vestuarios del coliseum barcelonista a los “culés” se les cortaba la respiración y les temblaban las piernas. No creo que suceda algo parecido esta tarde. Demasiadas heridas abiertas para un partido de tanta exigencia. El Valencia no está para heroicidades, el rodillo alemán, fiel a la tradición, le ha pasado por encima y lo ha dejado renqueante.
Posted on 08 Marzo 2010 by P. LLoret
Hubo un tiempo en el que los cronistas de la capital solían despacharse en contra del Valencia con motivo del horario de los partidos que se jugaban en Mestalla. Siempre repetían como cacatúas aquella muletilla de “ horario de discoteca” porque fijar el inicio de los choques a las diez y media de la noche de un sábado les parecía un atentado contra las buenas costumbres. Por supuesto, la afición se lo tomaba a guasa y acudía encantada a la cita, tampoco los responsable de la entidad les hacían demasiado caso ni se dejaban influir por sus protestas. Ellos, tan divinos y habituados a que sus opiniones fueran no sólo tenidas en cuenta, sino consideradas poco menos que como dogma de fe, se quedaban resignados con su protesta que les estropeaba su plan de fin de semana, profesional, claro está. También alguna pluma influyente del “cap i casal” se despachaba contra esta arraigada tradición que le impedía redactar las crónicas con mayor sosiego antes del apresurado cierre de edición. Eran otros tiempos en todos los sentidos, no existía la Liga de Fútbol Profesional ni el mercado televisivo actual con sus intereses creados y los comisionistas espabilados que pululan por reputados despachos. Cada club jugaba cuando le venía en gana y se elegía siempre la hora que atraía más público a las gradas.
Si entonces alguien les hubiera insinuado a los indignados informadores que con el paso del tiempo se iban a celebrar encuentros un lunes a las nueve se hubieran escandalizado y no hubieran dado crédito a semejante barbaridad que rompe la homogeneidad de una jornada de liga y dispersa su atención. Al Valencia le ha tocado, casualidades de la vida, jugar por segunda semana consecutiva como local en este horario absurdo. La respuesta popular fue más que aceptable ante el Getafe, el ambiente de Mestalla en aquella noche no se diferenció demasiado del habitual, prueba irrefutable del tirón del equipo, siempre claro está que no se obligue a los espectadores a pasar por taquilla. Será interesante contrastar la afluencia de seguidores con la que se registre el próximo jueves cuando los hombres de Unai Emery se midan con el Werder Bremen. No será , desde luego, por falta de promociones comerciales. En esto Manuel Llorente es coherente con sus orígenes profesionales.