Posted on 24 Enero 2010 by P. LLoret
El modelo óptimo de funcionamiento en un club como el Valencia pasa por concederle plenas facultades al director deportivo a la hora de confeccionar la plantilla, planificar la temporada y elegir al entrenador. En la actualidad esa misión compete a Fernando Gómez. Sobre su figura debe recaer la máxima responsabilidad en este apartado tan vasto como trascendental y, por supuesto, el poder de decisión. La fórmula no es nueva, al contrario, los nombres de Pasieguito, Roberto Gil o Javier Subirats se corresponden con amplios períodos de la historia reciente en los que estos tres referentes desempeñaron el cargo e imprimieron su sello personal. Cada uno de ellos vivió un momento concreto y diferente, con sus matices propios, pero los tres lograron permanecer en el cargo durante varias temporadas y consolidaron un proyecto de relativa estabilidad.
Suscitado el asunto de la renovación de Emery ahora que la liga dobla su particular cabo de Hornos, surge la cuestión del reparto de poderes y la división de funciones en el club de Mestalla. Fernando prefiere esperar y observa atento lo que sucede, no eligió en su momento al actual entrenador pero ha dado siempre la cara por él y lo ha defendido en público ante la más leve insinuación de cese. Por encima de sus gustos y predilecciones entiende que la estabilidad interna resulta fundamental a la hora de afrontar con un mínimo de garantías los retos de la temporada. Al técnico le compete preparar al grupo y sacar el máximo provecho de la plantilla, conseguir que llegue lo más lejos posible. El marco de competencias está, por tanto, bien delimitado. Lo ideal sería una comunicación fluida entre ambos. De ese entendimiento sale beneficiado el Valencia. No siempre sucede. Los precedentes citados con anterioridad sufrieron en su momento algunas desavenencias y hasta fuertes encontronazos.
Con notable sentido de la oportunidad Emery ha decidido apartarse de la cuestión y desaparecer del escenario tras algunas escaramuzas mediáticas organizadas en torno a su continuidad. No resulta conveniente debatir ahora mismo si hay que renovarle el contrato o no cuando hay tiempo de sobra por delante para evaluar el asunto. Resulta absurdo meterse en estos berenjenales.. Nadie debe ponerse nervioso ni precipitarse, hay que quitarle dramatismo al tema. A fin de cuentas quedan pendientes cuestiones mucho más relevantes para el futuro inmediato del Valencia.
Posted on 17 Enero 2010 by P. LLoret
Mestalla alberga la mayor densidad demográfica de potenciales entrenadores por metro cuadrado del fútbol español. En casi cada butaca del recinto valencianista se sienta un candidato a sustituir al técnico de turno. No les faltan argumentos cuando se explayan. Pocos entrenadores se han librado de ese acoso sistemático de la grada. Sus ruidosas manifestaciones rebosan conocimiento y sabiduría en algunos casos, en otros, son meros desahogos que descargan su rechazo contra el inquilino del banquillo por las razones que sean. Si echamos la vista atrás sólo daremos con un entrenador que supo hacerse respetar en las dos últimas décadas: Luis Aragonés. A todos los demás les pidieron la oreja con alguna pañolada. Con el paso del tiempo se vio que en algún caso el público estaba asistido de razón, ( Koeman, por ejemplo) y en otros, ( Cúper, Quique y Benítez) las reacciones destempladas carecían de fundamento.
Unai Emery ya ha probado la hiel del rechazo masivo en alguna ocasión. La reciente eliminación copera le ha hecho perder crédito a raudales y ponerlo en una situación comprometida. No es un entrenador que haya enamorado, aunque la afición después del trauma padecido hace dos temporadas mide ahora mucho más sus reacciones y tolera con generosidad las decisiones del entrenador. Sin embargo, la absurda caída en la copa ha provocado un hundimiento en su popularidad. No es cuestión de perderse en debates sobre si la alineación inicial era la adecuada o los cambios fueron los oportunos, cuestiones muy relativas y para las que se encuentran todo tipo de opiniones razonables a favor y en contra. No, el fondo del asunto es lo verdaderamente importante, saber las razones por las cuales el Valencia tira por la borda algunos partidos cuando lo tiene todo a su favor. Ni el marcador de cara, ni la superioridad numérica le han servido para sentenciar con autoridad ante rivales inferiores como sucedió en Riazor. La alarmante falta de oficio, los hundimientos colectivos repentinos y la nula capacidad para enderezar el rumbo cuando se dan estas situaciones son la asignatura pendiente de Unai Emery. Como el fútbol depara siempre una ocasión para rectificar queda mucho tiempo todavía por delante y numerosos retos para borrar el amargo recuerdo que dejó el duelo de Coruña. Lo que suceda a partir de ahora determinará la continuidad o la salida del entrenador cuando acabe la temporada.
Posted on 10 Enero 2010 by P. LLoret
Vale igual una victoria en Jerez que en el Bernabéu o el Nou Camp. El mismo premio pero distinto valor. Tampoco es igual la resonancia en un caso o en otro. Lo cierto es que el Valencia acude a medirse con el colista obligado vencer y a no verse inquietado por el conjunto andaluz que vaga como alma en pena por la primera división en la que se estrena. Tanta ilusión y alegría para nada, sin apenas opciones de salvación, el Xerez está deshecho por culpa de una gestión absurda. Otro claro exponente del fracaso de las sociedades anónimas deportivas. El Valencia se ha mostrado implacable lejos de Mestalla y no debería encontrar demasiada resistencia en Chapín. Ganar es una exigencia inexcusable y por muy bien que lo haga nadie le va a regalar elogios al equipo de Unai Emery. El guión teórico del encuentro no admite otro desenlace que no sea la victoria visitante. Este es el panorama a tenor de la clasificación y de la realidad de ambas entidades. Por tanto, el Valencia se enfrenta a uno de esos rivales ante los que parece que no hay nada que ganar y sí mucho que perder.
Sin embargo, un tropiezo enrarecería el ambiente y le restaría crédito a un equipo que no ha recibido un gol en las dos últimas jornadas de la liga. El probable debut de Domínguez supone un aliciente añadido. Al jugador argentino se le espera con ilusión y curiosidad. Las referencias son buenas pero falta contrastarlas. Con la presencia del “Chori” se amplia el repertorio de opciones creativas. Una buena noticia, sobre todo, para los partidos de casa. El duelo copero ante el Deportivo certificó las enormes dificultades que sufren los valencianistas en Mestalla. Les cuesta horrores llevar la manija del juego y el dominio del centro del campo se antoja como la gran asignatura pendiente para el entrenador. La vuelta de Silva puede contribuir a paliar el problema. Se echa en falta su versatilidad y su portentosa capacidad para enlazar con Villa. Unai que tiene donde elegir, algo que siempre desean todos los técnicos. A partir de ahí, la responsabilidad es sólo suya.
Posted on 07 Enero 2010 by P. LLoret
Sin tiempo que perder. El Valencia inicia un mes repleto de obstáculos. Muchos partidos concentrados en apenas cuatro semanas. La combinación de liga y copa promete fuertes emociones. Hay partidos señalados. En copa un posible cruce con el Barça o el Sevilla, si antes claro está se supera al correoso Deportivo. El duelo de cuartos se erigiría en la estrella del torneo con múltiples alicientes añadidos. En liga, después de sendos compromisos asequibles, aparece la amenazante visita del Villarreal a Mestalla. La cita supone una especie de reválida que en los últimos años se le atraganta al conjunto valencianista. La cuesta de enero se empinará si los hombres de Emery son capaces de mantenerse vivos en el frente copero porque a renglón seguido se abrirá la eliminatoria europea con el Brujas.
Esperando refuerzos. El debut de Alex Domínguez y el regreso del “mago” Silva son los regalos de reyes que aguarda con ilusión el valencianismo. El futbolista argentino está a la espera de resolver el proceso burocrático para ser dado de alta. Las previsiones no son demasiado alentadoras y podría retrasarse más de la cuenta. El perfil del jugador gusta en Mestalla y el “Chori” viene con ganas de demostrar sus cualidades en un campeonato de mayor repercusión, tan diferente al ruso de donde procede. La vuelta de Silva constituye una excelente noticia. Hay que confiar en que esté en las mejores condiciones y que no recaiga. Su concurso es imprescindible a tenor del calendario.
Un caso imposible. Las andanzas nocturnas de Miguel empequeñecen las aventuras del legendario Lubo Penev a principios de los noventa. El búlgaro era un angelito al lado del lateral portugués cuyas salidas tienen un componente barriobajero preocupante. Penev siempre respondió en el campo y fue jaleado por la grada. En sus escapadas siempre había una dama de por medio, lo cual era celebrado con alborozo por el personal. Miguel, del que por cierto se ha alejado Manuel Fernandes por prudencia, protagoniza altercados de orden público y el colmo es el empleo de armas de fuego. Penev prefería apretar otro gatillo y en el campo no protagonizaba gatillazos como el lateral. El Valencia no tiene otra salida que intentar reconducirlo y sacarle el mejor rendimiento dentro de las circunstancias para librarse lo antes posible de esta peligrosa rémora.
Primera cita. El Espanyol coquetea con el descenso y no acaba de centrarse en un ejercicio marcado por grandes emociones vividas en verano: la inauguración de su nueva casa y la muerte de Jarque, su capitán. Los partidos que abren el telón después de la tregua navideña son imprevisibles. El Valencia no se muestra seguro en casa y los “periquitos” no tienen nada que perder. Prohibido confiarse.