Posted on 28 Noviembre 2009 by P. LLoret
El resurgimiento triunfal de Albelda quedó plasmado con un gol que ya habría dado la vuelta al mundo varias veces si lo hubiera marcado Messi o Cristiano Ronaldo. No es el caso. Su autor contempla el fútbol en la actualidad desde una perspectiva menos agobiante y más escéptica, a este estado ha llegado fruto de los años- una década en primera línea de combate- y el tremendo palo recibido hace un par de temporadas. Aquel día en que fue apartado de la plantilla el mundo se le vino abajo. Una situación como la vivida por el de la Pobla Llarga es de esas de esos que dejan a más de uno fuera de combate para los restos. Albelda quedó tocado pero no hundido. A la vista está. Sin armar ruido, poco a poco, fue remontando la corriente adversa hasta alcanzar la orilla. No era nada fácil salir desde el fondo del pozo en el que se hallaba sumido. Albelda lo ha logrado sin estridencias y lo que es mejor sin revanchismos. Ha salido adelante sin perder los papeles ni pasar facturas. Tampoco desea remover el pasado porque ya no tiene remedio. Sólo mira hacia delante.
Al igual que el “ Ave Fénix” ha sido capaz de resurgir de sus cenizas para sorpresa de propios y extraños. El precioso tanto logrado en Pamplona es la rúbrica a un proceso de normalización. Esa es la clave, la aguas vuelven a su cauce de forma natural. Albelda vuelve a ser noticia porque está jugando a un nivel muy alto y porque marcó un golazo que hubiera suscrito cualquier estrella de la liga. Cuando impera la tranquilidad resulta todo más sencillo. El siguiente paso fundamental es que se apaguen definitivamente los últimos resquicios de un fuego que enfrentó al valencianismo en dos facciones irreconciliables durante uno de los períodos más tristes en el historia del club de Mestalla. La división de opiniones en la grada debe dar paso a un archivo definitivo del contencioso. La fórmula para ello es bien sencilla. Con generosidad y comprensión mútuas se facilitará este armisticio definitivo entre ambas partes porque por encima de Albelda estará siempre el Valencia.
Posted on 22 Noviembre 2009 by P. LLoret

Cómo dice la canción popular a Pamplona ha de ir el Valencia con el mejor de las ánimos y dispuesto a obtener la cuarta victoria consecutiva en esta liga. El excelente balance a domicilio quebrado de forma excepcional en Getafe donde ha conocido la única derrota en desplazamiento hasta el momento se pone a prueba en un escenario tradicionalmente exigente. Los valencianistas no obtienen el triunfo en campo de Osasuna desde la conquista del último título liguero. A partir de entonces el empate ha constituido el máximo botín en duelos casi calcados año tras año, choques de mucha fuerza, sin margen para el juego vistoso, de escaso rendimiento goleador con resultados apretados y más de un susto. El antiguo Sadar es una especie de vestigio del pasado que nos evoca aquellas tardes infernales en el desaparecido Atocha donostiarra donde la gente podía tocar a los jugadores con sólo estirar el brazo. En aquel escenario se sufría de lindo ante el coraje y la velocidad de los locales empujados por una afición entusiasta y que no se rendía jamás. Pamplona es tres cuartos de lo mismo.Un ambiente único y diferente que condiciona el desarrollo de los encuentros. Por si faltaba algún ingrediente, en el banquillo se siente el racial Camacho, exponente del coraje y la entrega.
Unai Emery sabe perfectamente la clase de partido que les aguarda y pese a la diáspora de internacionales con el consiguiente escaso margen de preparación adecuada antes de viajar a Pamplona, ya ha transmitido el mensaje esencial de cara a sacar adelante un partido en el que la falta de concentración se paga cara y el más mínimo desliz puede significar despedirse de sumar los tres puntos. Apenas existe margen de rectificación, un gol a favor de los “rojillos” supone un tesoro que defienden a capa y espada. El secreto de un equipo como el navarro para mantenerse en primera se fundamenta en sacar el mayor número posible de puntos en casa. Ante su parroquia Osasuna se transforma y se convierte en un rival agresivo que jamás baja la guardia, pelea hasta la extenuación y obliga a quienes llegan con vitola de superiores a trabajar de lo lindo sin tregua ni pausa. El Valencia cuya calidad contrastada le convierte en claro favorito ha de ponerse esta noche el mono de faena. No tiene otra alternativa cuando se visita la capital navarra.
Posted on 08 Noviembre 2009 by P. LLoret
Un desenlace tan absurdo como el protagonizado por el Valencia en Praga durante su última actuación europea merece un análisis detallado. Lo peor de todo no es el resultado obtenido cuando todos los pronunciamientos estaban a favor ni tampoco las consecuencias del tropiezo de cara a continuar adelante en el torneo continental, ahora que el grupo se ha apretado y la lasificación se antoja más complicada, lo más grave es que ese obsequio valencianista al Slavia arruinó la buena actitud y su manifiesta superioridad durante buena parte del choque, echó por tierra todo el trabajo y la seriedad de un planteamiento irrepochable hasta que a última hora la falta de concentración y la relajación empujaron a los de Mestalla al abismo. Por un momento reapareció el amargo recuerdo de aquella dolorosa segunda mitad en el Santiago Bernabéu con motivo de la final de la Súpercopa cuando el Valencia rizó el rizo y fue incapaz de sacar provecho a una situación más que favorable. No supo sentenciar y lo pagó caro. Entonces perdió un título, ahora ha sembrado de dudas el ambiente.
La trayectoria de las últimas jornadas resultaba convincente por el juego y los marcadores, la portería se mantenía a cero y el Valencia ofrecía una imagen muy reconocible: la de un equipo serio y bien plantado en el campo. Quizás en Málaga concedió demasiadas ocasiones y también es cierto que antes del descanso podía haber certificado un triunfo amplio. Una pájara como la sufrida en Praga resulta tan extraña y es tan inclasificable que más parece un accidente sacado de contexto aunque existen demasiados precedente a lo largo de lo que llevamos del presente ejercicio como para que se activen las alarmas. Es el tercer empate a dos y el último gol siempre le ha correspondido al adversario que para más inri ha llegado en los instantes finales cuando no en el descuento. Demasiada casualidad. Al Valencia le queman esas rentas cortas, sufre en exceso y no sabe como matar el partido a tenor de los visto pese a contar con un jugador más en el campo. La visita del Zaragoza constituye un excelente examen para comprobar en qué medida ha afectado lo sucedido en la capital checa y la capacidad de reacción de los hombres de Unai. La afición aguarda ansiosa.
Posted on 03 Noviembre 2009 by P. LLoret
Cada club tiene su idiosincrasia particular, una manera diferente de entender el fútboly de jugarlo, aunque pueda parecer un tópico o una frase hecha a la que se recurre ante la falta de otros argumentos más consistentes, lo cierto es que la historia nos enseña con el paso del tiempo cuál es el modelo a seguir. El Valencia debe asumir esa premisa, desde sus responsables en la gestión deportiva hasta los aficionados que acuden a Mestalla han de tener claro que para ser realmente competitivos y codearse con los aspirantes a la gloria se ha de formar un bloque sólido que trabaje a destajo, incómodo para sus rivales, muy firme en defensa y letal en el ataque. La mejor versión del Valencia, al menos la de los equipos campeones de liga, ha coincidido con etapas en las que se han encajado pocos goles, Abelardo y Cañizares recibieron el trofeo Ricardo Zamora, y se ha sabido explotar al máximo un ataque vertiginoso. Premisa básica: la portería a cero. A partir de ahí todo es posible si se dispone de una transición vertiginosa que puede sorprender por su movilidad y eficacia a los oponentes. No hay otro secreto, este Valencia dispone, por fortuna, de esos mimbres.
Dí Stéfano y Benítez lo tuvieron muy claro y coronaron a sus respectivas plantillas con el título. Otros técnicos que han dejado su impronta y han sabido obtener el máximo rendimiento a su plantilla siguieron por el mismo camino, cada uno con algunos matices,pero recurrieron sin complejos a esta fórmula que no goza de buena prensa ni es del agrado de los estetas. La mejor baza del Valencia desde tiempo inmemorial ha sido la de contar con un gran espíritu colectivo, la fuerza del bloque le ha permitido luchar con opciones reales de éxito mientras que las grandes decepciones han venido siempre cuando se ha apostado por las estrellas rutilantes y se ha primado la individualidad por encima del equipo. Lo sucedido hace poco en Alcorcón contrasta con el partido práctico protagonizado por los valencianistas en El Collao. No se podía jugar a otra cosa que no fuera fajarse con oficio y sacar tajada a la más mínima ocasión.Misión cumplida. Cuando Unai Emery aterrizó en el banquillo aplicó una filosofía en beneficio del supuesto espectáculo basado en marcadores abultados en los dos casilleros. Ha pasado más de un año y parece que empieza a entender mejor dónde está y lo que resulta más conveniente. Más vale tarde que nunca.
Posted on 03 Noviembre 2009 by P. LLoret
El público de Mestalla es muy crítico, lo ha sido siempre y presume de esa actitud. Pasieguito que en gloría esté llevaba esa herida abierta, no superó sus desencuentros con la masa. Hay una mayoría que opina en voz alta, trata de demostrar su sabiduria y de imponer su criterio ante los vecinos de localidad. No todos participan de esa forma de vivir el fútbol aunque existe un elevado número empeñado en hacer ver que sabe más que los demás,y en algún caso, hasta más que el entrenador y no digamos que los periodistas. Desde luego, el asiduo habitual al campo del Valencia prefiere consumir sus energías en participar del debate antes que en animar a su equipo salvo en esos partidos ( normalmente, ante el Madrid y el Barça) en los que está en liza el honor, entonces participa entregado del espectáculo, todo lo da por bueno si su equipo le planta cara a los eternos colosos. Sucedió ante los blaugrana hace una semana. Ningún reproche a la alineación ni al sistema, casi todo estaba bien: el mister, el once, el ambiente y el juego, sólo faltó el gol y las únicas quejas fueron para el árbitro y para Laporta en el palco. Los valencianistas fueron mejores y se merecieron de largo la victoria. Pese al empate, satisfacción general.
Los entrenadores se hallan casi siempre desprotegidos en el centro de la diana. Ninguno se ha librado del reproche de la grada. En tiempos recientes sólo Luis Aragonés logró cierta inmunidad. No se puede decir lo mismo de Parreira a quién la conquista de un mundial le permitía cierta autonomía hasta que Paco Roig se dio cuenta de que había metido la pata. Ranieri salió como un héroe y en su segunda etapa comprobó que hubiera sido mejor no volver. Benítez se eleva por encima del bien y del mal aunque sufrió en los primeros tiempos más de una bronca y su salida no agradó a un sector de la afición. A Quique se le empieza a ver ahora desde otra consideración. Con el paso del tiempo se afinan mejor los juicios de valor. La nueva perspectiva permite un análisis más ecuánime. Tuvo mérito lo suyo por las circunstancias que envolvieron su trabajo. Por supuesto que cometió fallos pero el balance global fue mucho mejor del que se quiso ver en su momento. Unai ya sabe dónde está y cómo respira Mestalla. Curtido por la experiencia de la campaña anterior, sabedor de cómo le ha ido a sus colegas tiene el reto de convencer a una cátedra exigente. Todo un reto para valientes.